Cristiano, fruto podrido del narcismo imperante.

Desembre 7, 2009

 “Me he pedido perdón a mí mismo”, acaba de señalar Cristiano Ronaldo después de hacer un curioso ejercicio de autocrítica. Cristiano es sincero. Vive en un mundo individualista y narcisista, en una sociedad en la que muchas mujeres manifiestan: “el cuerpo es mío” para eliminar vidas humanas.

El narcisismo se encuentra muy a gusto con el relativismo moral que difunde el progresismo bienpensante de una buena parte de la sociedad. Un estudio de la Fundación Jaume Bofill, dirigido por Javier Enzo, señala que la familia progresista es la menos religiosa y la más insolidaria, es la más abortista y la que peor educa a sus hijos. Cristiano es uno más.

Cristiano no es un malvado, es un producto del sistema. Cosechó su primera tarjeta por quitarse la camiseta al objeto de lucir su físico. Después vino el no celebrar el gol con sus compañeros y la patada de la expulsión. Florentino lo quería para meter goles y para que fuera un símbolo sexual, para que sedujera con su cuerpo. Pero a un narcisista, señor Florentino, solo se puede pedir perdón a sí mismo.

Carlos Palos

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Los pro vida, los más guapos.

Desembre 6, 2009

El más guapo no es Cristiano Ronaldo, sino el tío pro vida. Lo sospechabamos, pero algunos lo negaban con ahínco. Basta ya de tanta farsa, digámoslo bien alto: somos los mejores. Es más, no lo decimos solo nosotros, también ellos, la fundación Bofill, financiada por la Generalitat, lo asegura en su último informe: La familia religiosa es generalmente una familia armónica, en donde se prima la convivencia y se rechazan el aborto, la eutanasia, la legalización de la marihuana, son las que obtienen los mejores resultados en la escuela, las que se muestran más altruístas y cívicas.

El informe, dirigido por Javier Elzo, traza un diagnóstico de las familias catalanas divididas en cuatro bloques: la familia rota, la encerrada en sí misma, la progre y la religiosa. El resultado es rotundo para la familia religiosa, pero no es menos rotundo, aunque de signo contrario para la familia progresista, esto es,  con pocos principios religiosos, pocas manifestaciones de cariño hacia sus hijos, un marcado individualismo y además, claras conductas antisociales en la prole. Esas familias se muestran favorables al aborto, la eutanasia y la despenalización de la marihuana. Son políticamente de izquierdas.

Alegrémonos pues, los pro vida tenemos lo mejor, somos los mejores y los más guapos. Ya se veía en las manifestaciones la clase humana y la alegría de esas familias, pero algunos lo niegan y tergiversan casi todo, hasta hacernos creer que lo bueno es malo y viceversa. Tomen nota, los bien pagados atláteres de la progresía: Almodóvar, Almenabar y compañía que no dejan de fustigar a las familias religiosas. Míren sus casas, sus familias y sus hijos y tomen nota. Carlos Palos


El obispo Tobin atiza a Kennedy y da una lección de cómo comunicar y defender a la Iglesia.

Novembre 17, 2009

Proponía la Vanguardia a los lectores que le ayudáramos a descubrir los héroes de nuestro tiempo. Curioso requerimiento de un periódico que ha hecho apología de todo tipo de rarezas sin ningún criterio moral, que ha difundido un arquetipo humano formado por una persona autosuficiente, desvinculada de cualquier forma de dependencia o condicionamiento.

Pero en nuestra vida necesitamos dar paso a los héroes: aquellos personajes que se entregan con tesón a causas difíciles.

Yo tengo mis héroes y mis personajes de referencia. Me encanta, por ejemplo, leer al sesudo Miró i Ardévol cuando nos pone en guardia frente a la que él llama sociedad de la desvinculación y cuando lucha por movilizar a la adormecida sociedad catalana.  Me gusta el estilo reivindicativo de las incansables campañas de de Hazte oír. Me gusta el luchador Jesús Poveda, que se presta a recibir todo tipo de palizas ante las clínicas abortistas al tiempo que hace apostolado con el jefe de la comisaría que lo detiene.  Me gusta el valiente Aquilino Polaino, capaz de explicarles con peros y señales las patologías de la homosexualidad a los ilustres y falsos senadores y me gusta el discurso tomista, perfecto y elegante de Benigno Blanco. Pero también me gusta la chispa inmensa de Juan Manuel de Prada y las confidencias de las tardes de Cristina. En fin, si tengo que poner a uno en la cumbre coloco sin duda a Benedicto XVI, pero hablar de él requeriría por lo menos un artículo.

Ayer me apunté un nuevo héroe: Thomas Tobin, obispo de Providence que a protagonizado un intercambio dialéctico con el congresista Patrick Kennedy al que le advirtió que ‘ser católico significa formar parte de una comunidad de fe con una autoridad y una doctrina claramente definida’ y cuestionó el derecho de Kennedy a recibir la comunión. A lo que Kennedy contestó: “El hecho de estar en desacuerdo con la jerarquía de la Iglesia no hace que yo sea menos católico”.

“Demasiado para el obispo”, comentaba Marc Bassets en un buen artículo aparecido en La Vanguardia el martes 17 de noviembre. La respuesta del prelado no se hizo esperar: “Dice usted que ‘abraza su fe’. Fantástico. Pero si no cumple con las exigencias básicas que exige esta pertenencia, ¿qué es lo que hace a usted católico? ¿Su bautizo cuando era niño? ¿Sus vínculos familiares? ¿Su herencia cultural?”

El obispo Tobin es conocido por defender sus opiniones con contundencia, no solo respecto al aborto sino también, por ejemplo, en defensa de los inmigrantes sin papeles.

Bueno es poder contar con personajes como Tobin, capaces de explicar y replicar y hacerlo con profundidad y valentía, capaz de desmontar a esos católicos de medio pelo. Necesitamos comunicadores como Tobin que, si además son valientes y tienen doctrina, pueden formar parte de esos líderes con fusta de héroes que necesitamos.

Carlos Palos


Gato por liebre

Novembre 7, 2009

Era una práctica de los tiempos de escasez, cuando un gato valía menos que una liebre y, si se le escamoteaba la cabeza, con facilidad se le podía hacer pasar por un sabroso plato de caza. Por eso hace unos años, los huéspedes avisados reclamaban al fondista la cabeza de la pieza para comprobar si era felino o auténtico conejo.

Con Ágora, la última película de Amenábar, tan publicitada y elogiada como alegato contra la violencia de raíz fundamentalista y religiosa, ocurre algo parecido. Hay que examinar la cabeza del plato que se ofrece, no sea que no responda a la morfología del lepórido. La cabeza no es otra que la protagonista de la cinta, Hipatia, sobre la que la literatura europea del siglo XVIII, principalmente de la mano de Toland, Voltaire y Gibbon, ha tejido una leyenda que mezcla verdad y falsedad. En opinión de la catedrática de Historia Romana Antigua en la Universidad Jagelónica de Cracovia, Maria Dzielska, lo único indudable es que Hipatia fue una extraordinaria mujer de Alejandría, erudita y filósofa, que fue salvajemente asesinada y que su memoria, tras un ejercicio de reduccionismo ideológico, ha sido utilizada como arma arrojadiza contra el cristianismo antiguo.

Según solventes estudios históricos, Hipatia fue víctima de las luchas de poder entre los cristianos de Alejandría (cosa, ciertamente, detestable) y no de una confrontación entre fieles y paganos, ni de la intolerancia de la fe frente a la razón, como ha pretendido la literatura ilustrada. La convulsa historia del siglo IV d.C. hubiera merecido un análisis menos simplificado y no apuntarse al discurso políticamente correcto que pretende hacer de la Iglesia el símbolo de la violencia, el fanatismo y la aversión a la ciencia. Pero los hechos son tozudos y terminan por mostrar la cabeza del gato. Y es que el incendio de la Biblioteca de Alejandría ocurrió 25 años antes del asesinato de la filósofa. Por ejemplo… Pedro Escartín Celaya (El Cruzado Aragonés)


Empitonar con Intereconomia

Octubre 29, 2009

Hace unos meses aparecía en Catalunya pro vida un artículo titulado: “nos queda Intereconomía”. Con la irrupción en escena de “La Gaceta”, Intereconomía, logra un posicionamiento muy interesante en el panorama mediático y podrá seguir dando batalla en ese sombrío y decrépito panorama informativo, político y social.

Porque en una batalla estamos, y dura, y por si lo dudan, observen los generosísimos artículos que casi toda la prensa dedica a Dan Brown, a Saramago y a Almenávar, tres enemigos acérrimos de todo lo que huela a católico.

Los defensores de la vida y la familia tenemos en Intereconomía una referencia casi imprescindible. Ese grupo de comunicación, tal vez para algunos demasiado pepero, está demostrando una gran capacidad para indagar en los bajos fondos de las mafias abortistas y de la partitocracia. No son los únicos que trabajan en esa dirección ni es la suya la única línea posible. Gracias a Dios, la variedad es posible y necesaria, y si bien es importante sumar esfuerzos también es importante que nadie se empeñe en que vayamos siempre cogiditos de la mano.

Como dijo aquel avezado estratega jordano, todos vamos al mismo lugar, pero por caminos diferentes. Le estaban proponiendo que deshiciera su ejército para integrarlo en otro que sería la suma de todos y tendría mando único, pero él intuyó que, con frecuencia, al querer sumar, se pierden ciertas marcas de la casa, de vital importancia para que se entiendan los integrantes del grupo.

Hay pues numerosos estilos y estrategias, casi todos ellos muy válidos. Y esperemos que surjan más, para que cada cual pueda elegir el suyo. A mí me gustan todos los estilos, siempre que tengan claros los valores fundamentales y que jueguen limpio. No se pueden abolir las leyes para derrotar al demonio, pues si en el último momento se volviera contra nosotros, no encontraríamos ninguna ley capaz de apararnos y protegernos. Me gusta la brega implacable, pero limpia. Astuta, pero no mentirosa. Y como digo, me hacer lo posible para que todos sumen. Me encanta, por ejemplo, leer al sesudo Miró i Ardévol cuando nos pone en guardia frente a la que él llama sociedad de la desvinculación y cuando lucha por movilizar a la adormecida sociedad catalana. Me gusta el estilo panfletario y de denuncia de las campañas de de Hazte oír. Me gusta el luchador Jesús Poveda, que se presta a recibir todo tipo de palizas ante las clínicas abortistas al tiempo que hace apostolado con el jefe de la comisaría en que está detenido. Me gusta el valiente Aquilino Polaino, capaz de explicarles con peros y señales las patologías de la homosexualidad a los ilustres senadores y me gusta el discurso tomista, perfecto y elegante de Benigno Blanco. Pero no puedo menos que alegrarme al captar esa chispa con que nos obsequia Juan Manuel de Prada o al oír por la radio las confidencias de las tardes de Cristina.

En fin, si tengo que poner a uno en la cumbre coloco sin duda a Benedicto XVI, que recuerda a un tiempo a Tomás de Aquino y Agustín de Hipona, y que aúna en su pensamiento el rigor doctrinal de Trento y la apertura al mundo de Vaticano II y es capaz de encandilar a lefebrianos y anglicanos.

En fin, me gustan muchos, me gustan todos los que luchan y lo hacen con la cabeza y con el corazón, me gustan casi todos estos santos personajes que pelean contra el lado oscuro. No me sobra casi ninguno. Pero hoy, por la valentía de ser capaces de lanzarse a la aventura de sacar un periódico en toda la regla, deseaba rendir especial homenaje a los artífices de Intereconomía, que en alusión a su logotipo, nos permitirán tomar la realidad por los cuernos. Santi Ferreres / Carlos Palos


Éxito rotundo

Octubre 20, 2009

 por xavi alonso

Las calles de Madrid fueron un clamor el pasado sábado en favor de la vida y en contra del aborto. Los dos millones de personas que recorrieron la calle Alcalá, desde el Ministerio de Igualdad hasta la Puerta de Alcalá, han removido algunas conciencias y han logrado la reacción de la clase política.

Los asistentes a la gran riada humana a favor de la vida que inundó ayer Madrid llevaban carteles con leyendas como ‘Zapatero: Tu madre dijo sí’, ‘No al aborto. Tengo 11 hijos’, ‘Mamá tengo muchas ganas de abrazarte’ -junto a la foto de un feto-, ‘Aborto exterminio silencioso: Gobierno culpable’, ‘Viva la madre que te parió’,‘Aborto: el mayor genocidio pero ningún gobierno de España lo ha querido impedir’, ‘Luego diréis, que somos cinco o seis’ o ‘Paremos el holocausto del siglo XXI’.

Los jóvenes y las chicas de 16 años eran los que más cantaban y gritaban: ‘Aborto no, aborto no, vida sí, vida sí’ y ‘Tengo 16 y digo no’. 

Estos son un par de fragmentos que describen el espíritu que vivimos el sábado en Madrid. Jamás nos habíamos sentido tan acompañados, tan unidos. Nunca antes el clamor de la vida se había oído tan fuerte. En castellano, en catalán, en vasco o en inglés. Todos con las mismas palabras en el corazón: ¡Sí a la vida, sí a la vida, sí a la vida! Todo comenzó cuando llegamos nerviosos a la estación de autobuses de Avenida América. Allí nos esperaba puntual Javi, de HO Madrid, al que conocimos en el congreso. Cogimos el primer autobús que pasó y cargando todo el material fuimos al hostal que teníamos reservado muy cerca de Atocha. Aquella noche no nos podíamos imaginar cómo sería el día siguiente. José Miguel G.H. viajó desde Sabadell en uno de los autobuses de Derecho a Vivir. Es padre de familia numerosa y uno de los veteranos en las concentraciones 25V en Barcelona. “Me sentí muy reconfortado al comprobar en directo lo que estábamos haciendo allí tantos miles de personas. Nos movía a todos el mismo motivo. Un motivo tan importante como es el querer defender a toda costa lo más divino del ser humano, que es su propia vida.”


La prensa progre no quiere enterarse

Octubre 19, 2009

Como nos escribe Carlos de Muñoz en Hazte oir, la prensa de izquierdas no quiere enterarse de que la película ya no es la de siempre y que con la decadencia de Zapatero y su entorno hace falta otra manera de informar. 

 Basta dar un somero repaso a la prensa de izquierdas y de progreso, hegemónica, por otra parte, para leer, cambiando el objeto en cuestión, exactamente lo mismo que ya se ha escrito, al respecto de otras manifestaciones provocadas por los dislates de este gobierno de progreso hacia el abismo. Desde intuir fines oscuros en la participación de los principales líderes de la derecha, hasta dividir por diez el número de manifestantes. Tampoco ha faltado la calificación de ultracatólicos, ultrareaccionarios y cavernícolas, con tono de insulto y de desprecio, de los convocantes y asistentes. Como siempre, en el colmo de la ignorancia o de la incoherencia, vaya usted a saber, no han faltado quienes pretenden que nos creamos su insincero asombro, ante el supuesto hecho de que quienes se manifiestan a favor de la vida no se manifiestan contra la pobreza, porque, como todo el mundo sabe, Teresa de Calcuta o los miles de misioneros católicos y de otras confesiones cristianas, que han hecho de la lucha real contra la pobreza el único motivo de sus vidas, son budistas encubiertos.

Y ya en el colmo del cinismo, sacar a colación las manifestaciones contra la guerra de Irak, donde parece ser que no estaban presentes los calificados de ultracatólicos y ultrareaccionarios, ignorando o escondiendo que una mayoría de católicos se manifestaron en la calle contra nuestra exigua participación en esa guerra, atendiendo a las palabras del Papa fallecido, Juan Pablo II. O sea, un aburrimiento. Y miren que la gente de bien se lo pone a huevo, a poco que sepan mirar y se olviden del topicazo. Por ejemplo, bien podrían mostrar su ingenio diciendo que las chicas de la derecha son tan guapas, porque en algo tenía que notarse la buena crianza de generación tras generación y de paso inventar un nuevo kolectivo, históricamente agraviado: el de las feas pobres, por injustas carencias en la alimentación de sus antepasados.